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Socialización en loros, entre el mito y la realidad

Seguramente todos hemos escuchado o leído alguna cosa sobre la socialización y su importancia en la vida de loros mascota. Pero, ¿qué es la socialización y cuáles son las falsas creencias que giran en torno a ella?

Se trata de una etapa del desarrollo en la vida de los animales en la cual se encuentran sensibles al aprendizaje. Las experiencias que un individuo acumule durante ésta, le servirán para adaptarse correctamente a su entorno a lo largo de toda su vida. Esta fase está precedida por otras dos, llamadas neonatal y transicional. En la primera ocurre la impronta mientras que en la transicional la maduración de los órganos de los sentidos como el rasgo más característico. La duración de cada una de las etapas varía dependiendo de cada especie.

La socialización se considera la etapa más relevante debido a que las experiencias vividas o la carencia de éstas determinará el comportamiento de un individuo en edad adulta. Lo que quiere decir, que la socialización ocurre únicamente una vez en la vida y durante un período de tiempo concreto. Con el aprendizaje obtenido en esta fase, el loro se generará la concepción de su entorno y aprenderá las conductas necesarias para adaptarse y sobrevivir.

En otras palabras, durante la socialización los polluelos se vuelven perceptivos a su entorno, aprenden quienes son su grupo familiar, cuál es su alimento, qué peligros existen…

En el caso de los psitácidos en vida libre, los aprendizajes que ocurren durante esta etapa son:

  • Búsqueda y consumo de alimento.
  • Reconocimiento de depredadores.
  • Competencia entre su grupo.
  • Competencia con otras especies.
  • Utilización del espacio.

Para la socialización de psitácidos en cautiverio, existen diversas opiniones. Actualmente, muchas personas optan porque los polluelos sean criados por sus padres para que estos les enseñen a establecer correctas relaciones entre individuos de su especie o reconocer a sus depredadores y seleccionar su alimento.

Sin embargo, estos individuos vivirán como animales de compañía interactuando con seres humanos en un ambiente completamente distinto al natural. Por lo tanto, las enseñanzas de sus progenitores no les serán de utilidad para adaptarse correctamente al entorno en el que deberán desarrollarse durante su vida adulta.

Si bien el aprendizaje durante la socialización, es determinante en la vida de los psitácidos, no representa la totalidad del comportamiento del ave, es decir, no es lo que lo define como un ejemplar de su especie. En el comportamiento de un loro, intervienen factores genéticos (conductas naturales), ambientales (períodos de luz, disposición de alimento…) e individuales (aprendizaje). Y son los factores genéticos, es decir las conductas naturales como volar, trepar, imitar voces o el ritual de cortejo lo que los define. Son estas conductas las que necesitamos promover en cautiverio. Mientras que el comportamiento aprendido debe estar encaminado a facilitarle la adaptación como animal de compañía para así garantizar un nivel aceptable de bienestar .

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