Confinamiento: el permanente estado para miles de animales.

Muy lentamente y con mucha incertidumbre, pero parece que por fin estamos superando esta terrible situación sanitaria ocasionada por el COVID-19 que ha afectado a millones de personas en todo el mundo. Nuestro confinamiento está poco a poco reduciéndose y esperamos muy pronto quede en el pasado.

No olvidemos lo aprendido, y no únicamente en lo relativo a temas de sanidad y responsabilidad civil. También mantengamos presente el aprendizaje adquirido durante esta experiencia frente a la restricción de comportamiento, es decir a la imposibilidad de realizar muchísimas actividades que disfrutamos y/o necesitamos. Ahora nos es más fácil imaginar cómo se sienten miles de animales que viven toda su vida en confinamiento.

Si somos optimistas y buscamos ver el lado positivo de todas las experiencias, ésta no es la excepción. Experimentar estas restricciones nos ha permitido vivir brevemente lo que es la normalidad para miles de animales en todo el mundo quienes se ven seriamente restringidos e impedidos de expresar gran parte de su comportamiento natural, a causa de vivir bajo el cuidado del ser humano para su goce o aprovechamiento; en alojamientos pequeños, poco enriquecidos.

Es fácil comprender que vivir bajo confinamiento por un largo periodo ocasiona niveles muy altos de frustración, ansiedad, aburrimiento, etc. pero por si acaso nos costara trabajo imaginarlo, ahora ya lo sabemos con certeza, lo hemos experimentado en nuestra propia vida. Y con suerte, empatizaremos con los animales como nunca antes lo habíamos hecho.

Desde hace ya varias décadas se han realizado, en todo el mundo, numerosos estudios científicos para comprender cómo y en qué grado afecta a los animales la restricción del comportamiento. Actualmente, sabemos muy bien que una gran parte del comportamiento animal está determinada por habilidades instintivas o innatas, es por ello que inhibirlo a causa del confinamiento ocasiona serias y negativas repercusiones sobre su bienestar a pesar de contar con una buena salud física.

La principal razón por la que se originan alteraciones del comportamiento en animales, incluido el ser humano, es la pérdida de control del entorno y la imposibilidad de expresar conductas de alta motivación, ya sea porque el contexto no corresponde o porque no se tienen los recursos necesarios para su expresión.

Dicho lo anterior, queda al descubierto el gran impacto que tiene el ambiente en el bienestar o malestar de los individuos. Un ambiente es apropiado si permite a los animales satisfacer sus necesidades ambientales, fisiológicas, sociales, conductuales y mentales, además de poder controlar sus interacciones con el entorno.

Es así, que desde 1979 se considera requisito indispensable de bienestar, proporcionar un alojamiento lo suficientemente espacioso con instalaciones adecuadas y la compañía de al menos otro individuo de la misma especie para animales sociables.

¿Qué podemos hacer a favor de nuestros animales para minimizar el impacto de vivir bajo condiciones controladas?

Ahora que sabemos el daño que ocasiona en los animales vivir en entornos artificiales poco enriquecidos y con muy poco control del mismo, vamos a cambiarlo y hacer nuestro mayor esfuerzo para mejorar su bienestar. Así que a continuación 4 tips para mejorar el alojamiento y calidad de vida de animales al cuidado de las personas.

  • El alojamiento de los animales de compañía debe ser nuestra casa y no únicamente un pequeño espacio como una jaula. Ninguna jaula en el mundo es lo suficientemente grande para cubrir las necesidades de los animales, sin importar su especie o tamaño. Aquí más información por si quieres saber más sobre alojamiento en loros.
  • El espacio disponible no es lo único que importa, también necesitamos hacer un buen uso de éste. Debemos acondicionar el alojamiento en función a las habilidades naturales de locomoción, búsqueda de alimento, confort, etc. de la especie que tengamos en casa. Por ejemplo, si se trata de un conejo, el alojamiento deberá ser horizontal y contar con diversas y variadas opciones de «madrigueras», un sustrato, material para morder y elementos que aumenten la complejidad del espacio. En cambio, si tenemos un loro, deberemos tener alojamientos verticales y lo más altos posibles. Y su acondicionamiento debe simular en función la copa de un árbol, es decir, contar con muchas perchas de distintos grosores, longitud, flexibilidad, orientación, etc. Para más información haz click aquí.
  • Una vez conseguido un buen alojamiento, entonces necesitamos pasar a la acción y responder a la pregunta ¿qué hace la mayor parte del tiempo un animal de la misma especie que el mío en vida libre? o si se trata de una especie doméstica ¿qué hace la mayor parte del tiempo su ancestro salvaje más próximo? La respuesta seguramente será explorar, buscar, seleccionar y manipular su alimento, es decir, forrajear. Claro, con sus grandes diferencias entre especies. Entonces en nuestras casas necesitamos tener un plan para ofrecer una dieta balanceada que cubra satisfactoriamente sus requerimientos nutricionales y estimule al máximo su conducta alimentaria (todas las acciones que lleva a cabo antes de consumir el alimento). A continuación algunos enlaces para tener más información al respecto.
  • Ahora sí, parece que todo va tomando forma. Nuestros animales ahora estarán bien alojados y podrán expresar su conducta alimentaria, así que dedicarán más tiempo a la búsqueda y consumo de su comida. Lo siguiente es ofrecerles diversas y variadas alternativas para expresar otras conductas naturales que no involucren la alimentación, por ejemplo desarrollar habilidades físicas, mentales y sociales. Para ello necesitamos establecer una rutina diaria bien equilibrada, de tal manera que puedan acceder a diversas actividades aunque nosotros no estemos en casa. Y que la diferencia en su calidad de vida en nuestra presencia o ausencia no sea tan drástica. Algunas acciones concretas son:

Como vemos, el bienestar de los animales que viven bajo el cuidado humano depende en lo absoluto de lo que hagamos o dejemos de hacer por y para ellos. Y darles de comer y alojarlos en un espacio simple no basta, esta idea está ya obsoleta y debemos enriquecer nuestros conocimientos y entendimiento del bienestar y sufrimiento animal. Así que si quieres leer más sobre el tema, te recomendamos este artículo.

Esforcémonos para que los animales no tengan que sufrir para que nosotros disfrutemos. Es posible establecer relaciones armoniosas y respetuosas con ellos. Y comienza por reconocer su capacidad de sufrimiento.

[DISPLAY_ULTIMATE_SOCIAL_ICONS]

COMENTARIOS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.