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Un día ideal en la vida de mi loro -rutinas diarias y entrenamiento animal-

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el entrenamiento animal como una aplicación de la etología es una magnífica herramienta para mejorar la vida de los animales que tenemos a nuestro cuidado.  Sin embargo, no es una garantía de bienestar por sí sólo.  Deficiencias en las condiciones de vida que ofrecemos a los loros o una mala aplicación de la técnica de entrenamiento pueden ocasionar que no se alcancen las metas de entrenamiento previstas o pero aun, repercutir negativamente en la conducta del loro como consecuencia del desequilibrio en las rutinas diarias.

Adiestramiento en psitácidas. yolcati

Lo que quiere decir que la clave para que el entrenamiento se convierta en una verdadera herramienta que nos permita mejorar la calidad de vida de nuestro loro y en consecuencia la convivencia con él, está en conseguir que sea un componente más dentro del conjunto de condiciones básicas indispensables y actividades diarias como:

  • Alojamiento confortable
  • Adecuada alimentación (conducta alimentaria y requerimientos nutricionales)
  • Enriquecimiento ambiental específico (estimulación física, mental y social)
  • Atención veterinaria en caso de requerirla

Los puntos anteriores bien intercalados dentro de las rutinas diarias con su grupo familiar en las que el ave pueda desarrollar conductas sociales manteniendo su autonomía, es decir, sin que éstas generen dependencia del loro hacia otro individuo.

Rutinas diarias de un loro

Markito con su familia (Fer y Carol)

Un día ideal en la vida de mi loro

1. Despertar y salir de la jaula a compartir con la familia mientras se preparan para ir a trabajar.

2. Al guardarlo en la jaula antes de salir a trabajar:

  • Ofrecerle de desayunar pienso de calidad y agua fresca
  • 1er enriquecimiento ambiental del día (Zen-Zen, Patolí, teteki…)

3. Al medio día, compartir la hora de la comida con la familia.  Ofreciéndole media ración de frutas y/o verduras.  Siempre desde un sitio permitido, que no sea nuestro hombro o mesa.  por ejemplo un pie o parque de juegos móvil.

4. Si la familia debe volver al trabajo o escuela, ofrecerle la otra media ración de frutas y verduras dentro de la jaula, procurando modificar cada vez su presentación (trozos grandes, dentro de dispensadores o cajas de cartón, esparcida por la jaula, congelada…) para mejorar la estimulación sensorial.

En ese momento, colocarle también el segundo enriquecimiento ambiental del día, por ejemplo un dispensador de pienso o premios que le suponga un pequeño reto mental a descifrar (Bambo, Kopinki, Coyol…)

Nemo con su Zen-zen. Yolcati

Nemo (De Jesús Ruíz) con su Zen-Zen)

5.  Por la tarde, cuando la familia vuelve del trabajo, y el loro puede compartir con su grupo familiar es el mejor momento para realizar la sesión de entrenamiento de 15 min. aproximadamente.  Donde actuaremos con estricta disciplina y constancia para conseguir que nuestro loro aprenda aquellos ejercicios que nos facilitarán la convivencia diaria, como: acudir a nuestro llamado, ir de nuestra mano a un punto x, quedarse quieto y entrar a un transportín.

6. Al finalizar el entrenamiento puede jugar con la familia de forma relajada o bien estar en su parque de juegos, mientras la familia descansa o realiza sus actividades por casa.

7.  Antes de guardarlo en la jaula para ir a dormir, es recomendable retirar comederos y bebederos para evitar que al amanecer consuma alimento sucio o estropeado.

8.  Nuestro lorito necesita descansar en un sitio oscuro, sin ruido, con una temperatura confortable y donde él se sienta seguro.

En este ejemplo de un día en la vida de un loro de compañía, podemos identificar diversas situaciones en las que el ave puede ocupar su tiempo sin la necesidad de que las personas intervengan, pues le brindamos la oportunidad de desarrollar conductas naturales, tomar decisiones sobre su entorno y participar voluntariamente con su grupo familiar, además del entrenamiento.

Lo anterior, permite que cada una de las acciones que llevamos a cabo con o para nuestro loro, ocupe su lugar sin tomar más relevancia que las demás, y es precisamente este equilibrio el que nos posibilita darle a nuestro animal las condiciones óptimas para que viva con un alto nivel de bienestar.  Y a nosotros alcanzar exitosamente la meta de tener un verdadero loro de compañía.

 

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