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El entrenamiento como una herramienta para tratar la agresión en aves de compañía

Humanos y animales hemos cohabitado siempre estableciendo todo tipo de relaciones. Desafortunadamente muchas de estas interacciones no contemplan el bienestar de los animales.

En lo que concierne a las aves silvestres, buscamos cada día establecer estrechos vínculos y tenerlas como animales de compañía. Sin embargo, aún no hemos conseguido con éxito que las aves se sientan tan confortables con la convivencia como nosotros. Bien porque no logramos comunicarles adecuadamente nuestras intenciones o porque no les ofrecemos un entorno en el que puedan adaptarse satisfactoriamente. En consecuencia, manifiestan su malestar a través de conductas no deseadas entre las que destacan las agresiones.

¿Por qué se comportan agresivamente las aves?

La agresión es una conducta ofensiva o defensiva que se manifiesta en respuesta a un estímulo negativo, por ejemplo, el confinamiento para las especies silvestres.

Sabemos bien que los animales en vida libre ocupan la mayor parte de su tiempo forrajeando -búsqueda, exploración, manipulación y consumo de alimento- protegiéndose de depredadores y desarrollando otras conductas sociales.  En cautividad, al tener limitadas estas posibilidades, fácilmente se convierten en aves destructoras, inactivas, y en muchos casos, agresivas.

Sujetos con mayor demanda de actividad física, mental o social, resultan más sensibles al cautiverio, por lo que con frecuencia presentan problemas de comportamiento más severos.

Al igual que cualquier otro comportamiento, la agresión está influenciada por factores genéticos, ambientales e individuales.  Así pues, existen diversos factores que desencadenan las respuestas agresivas, por ejemplo el miedo, la frustración, la competencia o el dolor, por mencionar algunos.

Por otra parte, cuando un animal reacciona agresivamente a una acción determinada y el receptor responde con evasión o huida, esta conducta se ve reforzada, lo que explica porque un animal que ha sido agresivo y ha tenido éxito al comportarse de este modo, es cada vez más agresivo, y por supuesto, peligros y difícil de manejar.

El entrenamiento, una herramienta para tratar las conductas agresivas

Desde hace ya varias décadas, se considera el entrenamiento animal con refuerzo positivo una herramienta muy eficaz para mejorar la calidad de vida de los animales y facilitar sus cuidados.  Para modificar su comportamiento, se utiliza como método de aprendizaje el condicionamiento operante con refuerzo positivo, el cual tiene como principio que un individuo repita una conducta por las consecuencias que obtuvo la vez anterior que realizó dicho comportamiento.

Sin importar la finalidad del programa de entrenamiento -mejorar la convivencia en casa, facilitar prácticas veterinarias o realizar un espectáculo- éste incrementa considerablemente la calidad de vida de los individuos, pues les otorga terapia ocupacional además de brindarles la oportunidad de tomar decisiones sobre su entorno.

Beneficios de un programa de entrenamiento animal

  • Facilita el manejo y la convivencia diaria de los animales, pues aprenden a responder adecuadamente a los estímulos percibidos en el ambiente.
  • Se refuerzan los vínculos de confianza con las personas
  • Les permite intervenir y obtener consecuencias en su entorno.
  • Hace posible monitorear con facilidad el estado de salud de los animales, gracias a su participación voluntaria durante las prácticas veterinarias.
  • En el caso de colecciones abiertas al público, ofrece a los visitantes conocer a los animales desarrollando conductas naturales con lo que pueden transmitir un mensaje contundente a favor de la conservación.

Proveer bienestar a las aves que tenemos a nuestro resguardo y garantizar su sana adaptación al entorno, necesita ser considerado como una práctica cotidiana y no como una situación eventual en la tenencia de especies silvestres.

 

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